A vueltas con las cláusulas de robo y su carácter delimitador o limitativo

Una de las cláusulas que más problemas de interpretación ha generado en el Seguro de Transportes en los últimos años es la denominada “Cláusula de Robo”. La proliferación, sobre todo en tiempos de crisis de este tipo de siniestros (robos, hurtos, faltas etc..) ha obligado a las compañías de seguros a adaptar sus clausulados a la realidad social intentando, en la medida de lo posible, trasladar a sus asegurados la necesidad de adoptar las medidas necesarias para intentar evitar, o al menos aminorar, estos riesgos excepto en aquellos supuestos que puedan entenderse como realmente inevitables.

 

Los modelos de cláusulas empleados pretenden amparar, con mayor o menor amplitud, aquellos supuestos típicos de exposición al robo por los transportistas, especialmente en los momentos más críticos del transporte como son las paradas o estacionamientos, principalmente por razones de descanso de los conductores o por razón de las restricciones para el tráfico impuestas por las autoridades.

 

Este tipo de cláusulas han venido interpretándose de manera contradictoria por las distintas Audiencias Provinciales de tal forma que algunas de ellas entendían las mismas como cláusulas delimitadoras de los riesgos asegurados, y por tanto no sujetas a las limitaciones y requisitos formales del art. 3 de la Ley de Contrato de Seguro, mientras que otras Audiencias sí entendían de aplicación este artículo y, por tanto, interpretaban dichas cláusulas conforme al mismo decretando su nulidad en caso de no cumplirse los requisitos formales establecidos en la ley que, fundamentalmente son: (i) que la cláusula aparezca destacada de forma especial y (ii) que sea firmada por el asegurado.

 

El Tribunal Supremo, en su STS 590/2017 de 07 de noviembre, ha tenido oportunidad de pronunciarse recientemente en un asunto en el que se discutía una Cláusula de Robo que podríamos calificar como amplia. Tras hacer un análisis de lo que debe entenderse como cláusula delimitadora vs limitativa, concluye que la denominada “Clausula de Robo” objeto de discusión debía entenderse como limitativa de los derechos del asegurado y, por tanto, sujeta a las limitaciones y requisitos formales del Art. 3 de la Ley de Contrato de Seguro dado que, entiende, que la cláusula se aparta del contenido natural del contrato al incorporar elementos (estacionamientos en espacios o recintos sin la debida vigilancia) que limitan la cobertura inicialmente pactada.

 

Esta Sentencia, nos da una serie de claves para entender las denominadas “Cláusulas de Robo” y obligará a las compañías de seguros a replantear el contenido de sus pólizas si bien, casi con toda seguridad, no terminará con la polémica puesto que habrá que estar al caso concreto y a la redacción de la póliza que se discuta para poder analizar si las mismas cumplen los requisitos que establece nuestro Alto Tribunal Supremo para entender si nos encontramos ante uno u otro supuesto.

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