El sistema del doble pago en garantía del porteador efectivo

Los porteadores efectivos pueden estar de enhorabuena. El Tribunal Supremo dictó una Sentencia a finales del 2017 en la cual da un espaldarazo a la doctrina y la jurisprudencia menor que consideraban que la Disposición Adicional Sexta de la Ley de Ordenación del Transporte Terrestre (en adelante, LOTT) establecía un sistema de garantía del cobro de los portes para el porteador efectivo denominado de “doble cobro”.

¿Y qué significa e implica esto para el porteador efectivo? Pues que, frente a la posición doctrinal que mantenía que, en caso de impago de portes al porteador efectivo, el cargador principal sólo respondería hasta la cantidad que adeudara al porteador intermedio, en sintonía con el art. 1.597 del Código Civil (en adelante Cc), el cargador principal habrá de responder frente al porteador efectivo, incluso en el caso de que no deba nada al transportista intermedio, convirtiéndose en una especie de garante del transportista efectivo.

Para llegar a esta conclusión, el Tribunal Supremo hace un detallado estudio de la tramitación parlamentaria de la Ley 9/2013 de modificación de la LOTT, donde se produjeron determinadas enmiendas al Proyecto de Ley, que resultan para el Alto Tribunal decisivas para alcanzar su doctrina, así como del Derecho Comparado, especialmente del Código de Comercio francés, en gran medida fuente inspiradora de la reforma legal española, y deja establecida la siguiente interpretación de la Disposición Adicional Sexta de la LOTT, añadida por la Ley 9/2013:

Que la acción que recoge dicha Disposición Adicional en favor del transportista efectivo es algo más que una mera acción directa contra el cargador principal y los que le hayan precedido en la cadena de subcontratación, en caso de impago por quien le hubiera contratado, y se convierte en “una modalidad de garantía de pago suplementaria”, puesto que la novedad esencial radica en que la acción directa la puede ejercitar el transportista efectivo con independencia de que el reclamado hubiera satisfecho o no el porte al operador de transporte a quien hubiera encargado su ejecución, convirtiendo así al cargador principal y a los subcontratistas intermedios en garantes solidarios del pago del precio del transportista final, incluso aunque hubieran pagado al subcontratista al tiempo de recibir la reclamación del transportista efectivo.

En resumen, buenas noticias para el transportista efectivo, que recibe un balón de oxígeno para su supervivencia en las largas y procelosas cadenas de subcontratación del transporte terrestre. Y no tan buenas, sin embargo, para los cargadores principales u otros partícipes en la cadena de subcontratación del transporte terrestre, que deberán aumentar su celo en el control sobre la solvencia de quienes intervengan en la cadena de subcontrataciones del transporte.

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