Avería gruesa MAERSK HONAM (I)

El buque Maersk Honam procedente de Asia navegaba desde Singapur al Canal de Suez cuando, por motivos todavía desconocidos se produjo un incendio en la zona de proa que afectó a un gran número de contenedores. Maersk ha contratado los servicios de Smit y Arden para los trabajos de extinción y salvamento bajo la fórmula de Lloyd´s Open Form y declaró avería gruesa el 9 de marzo. La avería gruesa no es un daño concreto, sino una forma de distribuir los daños sufridos y gastos incurridos en la avería entre las partes interesadas en la expedición marítima que se han salvado, contribuyen principalmente el buque, la carga y el flete.

Para el cálculo de los daños y gastos de la avería gruesa y la contribución de los interesados en la expedición Maersk ha nombrado a la firma Richards Hogg Lindlay . En el momento de escribir este artículo, el buque se encuentra con destino a Jabel Ali en la operación de remolque y salvamento marítimo. El liquidador se está dirigiendo a todos los receptores según los datos que aparecen en el conocimiento de embarque al objeto de que vayan preparando las garantías que deben presentar para la retirada de los contenedores, previsiblemente dentro de varias semanas. El armador tiene un derecho de retención sobre la mercancía en destino para pagar su contribución a la avería gruesa, por lo que, previamente a la entrega  de los contenedores, exigirá la presentación de estas garantías junto con la factura comercial que demuestra el valor de la mercancía.

El propietario de la carga se expone a tres tipos de perjuicios: pérdida física de la mercancía, el retraso en la llegada de los contenedores, y la contribución a la avería gruesa. La pérdida de mercancía con ocasión del incendio será soportada por el propietario de la carga sin derecho a compensación o contribución de los demás interesados. Los daños o pérdidas por el acto propio de avería gruesa como son los daños por el agua en la extinción del incendio y posibles daños en la remoción  forman parte de la avería gruesa y su propietario tendrá derecho a recibir la contribución de los demás interesados que se salvaron. Hay que tener en cuenta que las bodegas están totalmente inundadas por la cantidad de agua que se utilizó en la extinción del incendio. El seguro cubre los daños a la mercancía, ya sea resultado del incendio o del acto de la avería gruesa. Las pérdidas y perjuicios sufridos como consecuencia del retraso, pérdida de mercado o deterioro gradual no forman parte de la avería gruesa ni son objeto de seguro, serán soportadas por el propietario de la mercancía, ya que no forman parte de la avería y no se cubren por el seguro. Por último la contribución a la avería gruesa se determinará por el liquidador, y como veremos más adelante, se garantiza mediante la presentación de determinadas garantías. Los aseguradores facilitarán la garantía que cubre esta contribución.

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